sábado, 7 de diciembre de 2013

Ahora, piensa un poco en tu propia vida.

No me es demasiado difícil pensar en personas que sean felices. O que, por lo menos, lo parecen.
La verdad es que no tengo muy claro cuáles pueden los objetivos de su vida. Supongo que el propósito común de todas las personas es el de alcanzar la felicidad, aunque varíe la forma de acceder a ella. Sin embargo, cuando ya se es feliz... ¿se quiere algo más? ¿Anhelaríamos algo en concreto? Quizá habría algo que quisiéramos cambiar, algún aspecto muy íntimo de ti mismo; aquello que nos falta para ser plenamente feliz. Porque está claro que nadie es feliz al cien por cien. Todos tenemos defectos, pero lo importante es saber apreciarlos, aceptarlos y quererlos. Cuando consigamos eso, quizá tendremos la clave para ser felices de verdad. Creo que ese es el objetivo de vida de todas las personas.
Me pregunto si alguien será capaz de alcanzarlo algún día...
En lo que se refiere a los valores, está claro que cosas como ''dinero'', ''poder'' o ''protagonismo'' no deben de estar en su lista. Siempre nos han contado que las cosas materiales no nos dan la felicidad, sino que más bien nos la roban. Al aferrarnos mucho a ellas, nos olvidamos de vivir. No son una buena infuencia, aunque son necesarias. No podemos vivir sin dinero, o sin una buena casa. Lo importante, lo que marca la diferencia, es tener claro qué lugar ocupan en nuestras vidas.
Yo me considero una persona bastante feliz y afortunada de tener a gente que me quiera y que me lo haga saber, de tener una familia maravillosa, una casa y tres platos de comida al día. Soy consciente de no todo el mundo puede decir eso, y me duele que sea sólo una cuestión de suerte. Yo he tenido suerte de haber nacido aquí, y soy feliz por ello.

Anque siempre se puede ser mejor. Cuando miro atrás, a veces me arrepiento de no haber hecho determinadas cosas antes, cuando tuve la oportunidad de hacerlas. O, simplemente, de haber disfrutado más de cada día. He entendido que el miedo y el stress son algo que, a veces, sobran. Son necesarias, pero en bajas cantidades. Creo que tengo que aprender a controlarlos, a saber en todo momento qué es lo verdaderamente importante, y qué es lo que merece la pena. Y a perdonarme. A darme cuenta de que los fallos te ayudan a crecer y te enriquecen de experiencia. El mundo sigue girando aunque te equivoques. En el fondo no pasa nada; en el fondo nada es tan importante. Lo único importante en tu vida... eres tú.


Perdidos en la ciudad

Con videos como estos nos damos cuenta de que estamos haciendo algo mal. Gracias a personas como la joven africana (creo que es africana), que traen consigo su forma de ver la vida tan distinta a la nuestra, nos percatamos de nuestro error. Y no podemos echarle la culpa a la sociedad, ya que la sociedad somos nosotros. Hemos sido nosotros los que hemos transformado el mundo en que vivimos de tal forma que la extranjera no entienda cómo podemos ser así y no ayudar a los que no tienen hogar. Es algo impensable para ella, y asegura que eso no pasaría en su tribu. Estaba tan indignada que hasta se ofreció para llevársela con ella. Entonces nos damos cuenta de que ha sido por nuestra culpa y que, aunque nos demos cuenta de que está mal y queramos cambiarlo, no podríamos: el deseo de poder es más fuerte.

«El cambio»

La película ''El cambio'' ha resultado ser bastante interesante. No es la primera vez que la veo, pero una vez más me ha hecho reflexionar sobre los valores que motivan mi vida. El momento que recuerdo con más claridad es la lectura de las estadísticas sobre los valores fundamentales entre hombres y mujeres:
Hombres
-Antes: Riqueza (acumulación de dinero); Ir a la aventura (conquistar mujeres); éxito (triunfar en la vida); placer (diversión); ser respetado.
-Después: Espiritualidad; paz personal (menos ansiedad, menos stress); familia; voluntad de Dios (cumplir con un objetivo); honradez (autenticidad)

Mujeres
-Antes: la familia, la independencia; la carrera; encajar (ser como el resto); el atractivo (todo gira alrededor de mi aspecto – necesidad de complacer).
-Después: el crecimiento personal; autoestima (conciencia de mi valor); espiritualidad; felicidad; perdón.

Siempre tendemos a pensar que lo que mueve nuestra vida está bien, es lo mejor y no hace falta cambiarlo. Estamos bien así. Pero podríamos estar equivocados. La parte más difícil es encontrar ese impulso que nos lleve a realizar el cambio... Y, ¿quién sabe? esta película puede ser de gran ayuda.


jueves, 5 de diciembre de 2013

Dar la vida por los demás.




Como hemos hablado antes, las motivaciones mueven montañas. Hay algunas personas que, incluso, son capaces de, además de mantenerse ellos enteros en el dolor, sacar a otros a flote. ¿Cómo es eso posible?
La respuesta está en la total entrega de uno mismo. Servir a los demás. Ayudarles a superar los malos momentos con tu propio ejemplo.
Ser feliz haciendo felices a los demás.


Motivaciones

¿A qué agarrarse si llega el dolor? ¿Qué pasa si la vida no nos sonríe? No sólo basta con saber dominar tus miedos, o incluso con haber elegido un camino que seguir para llegar a la felicidad. Nunca estamos libres de recibir duros golpes. En ese caso, ¿cómo afrontarlos?
Ante cualquier situación, es muy importante tener algo a lo que aferrarse: una motivación. Algo que te de fuerzas para seguir adelante. Puede ser cualquier cosa, un objetivo, una ilusión... Muchos encuentran en Dios un apoyo que les ayuda a seguir adelante a pesar de las circustancias. Lo hemos visto en los ejemplos de historias que leimos en clase. Gracias a ello, no se desesperan en medio de su dolor.
Yo estoy completamente de acuerdo con esta idea. Es importantísimo tener a alguien o algo que te impulse a seguir adelante. No estamos solos: juntos, es más fácil.

Optimismo Inteligente


Luis Galindo nos ofrece un modelo de vida que nos hace pensar y replantearnos las cosas. ¿De verdad estamos viviendo como queremos? ¿Somos felices así? A veces dejamos que los problemas nos eclipsen, nos machaquen. Hay personas que tienen suficiente fuerza para soportarlo, pero muchos de nosotros, no. No podemos vivir ahogados en la angustia, porque eso no es vivir. Hay que darlo todo en cada momento, ser lo mejor que podamos ser de nosotros mismos. Eso es lo que nos propone Galindo: vivir en un mundo donde se vean los problemas con objetividad, afrontarlos sin miedo y luchar con todas nuestras fuerzas por mejorar.
Él insiste en un punto que me parece muy importante: nunca hay que dejar de lado los miedos. No podemos ignorarlos. Sin embargo, hay varias formas de afrontarlos; de cómo lo hagamos dependerá su solución y, por extensión, tu felicidad.



lunes, 30 de septiembre de 2013

Cuarta clase

La clase de hoy fue bastante interesante. Cuando acabamos de ver la película, empezamos a reflexionmar sobre los valores que esta nos transmitía, centrándonos, sobre todo, en el miedo.
Nos planteamos una serie de preguntas para acercarnos a diferentes experiencias:

1) ¿Qué miedos crees que superó Filippe?
Fillipe tuvo que enfrentarse a varios miedos que le corrompían por dentro, aunque no expresaba con demasiada facilidad. Uno de ellos era el miedo a defraudar. Se ve cuando intercambia las fotografías del sobre. ¿Por qué lo hizo? Seguramente tenía miedo a que la mujer, al ver que era tetrapléjico, le rechazase. Sin embargo, al final de la película se demuestra todo lo contrario. 
Otro miedo que tiene Filippe es el de sentirse infravalorado. Cuando busca a alguien que cuide de él, lo que realmente busca es alguien que le trate sin compasión. Esos pequeños gestos involuntarios de Bakari, como el de pasarle el teléfono, hacen a Filippe sentirse mejor.
También tiene miedo de enfrentarse a su hija adolescente. También puede tener que ver con el miedo al rechazo, aunque yo me inclinaría más a pensar que ve el miedo que siente es a la esencia de su difunta esposa que vive en su hija.

2) ¿Qué miedos crees que superó Bakari?
Esa preguta es un poco más difícil de responer. Quizá, el miedo que predomina sobre él es el de enfrentarse a su insestable familia. Está pasando por una situación familiar complicada y la tensión puede cortarse con un cuchillo. sin embargo, unas palabras de agradecimiento y de perdón arreglaron la situación.

3) Hace un tiempo, Francisco Quevedo pronunció la siguiente frase: ''poderoso caballero es don dinero''. ¿Crees que podría decirse igualmente ''poderoso caballero es don miedo''? ¿Qué poder crees que tiene el miedo en nuestra sociedad? ¿Qué poder tiene en ti?
Absolutamente. Como se suele decir, ''el dinero mueve montañas''. Aunque parezca mentira, dentro de la sociedad juvenil el dinero también es un factor importante. Mueve el interés, los prejuicios... Tanto para bien como para mal. En mi, intento que no sea así. Hay cosas mucho más importantes a las que dar importancia.

4) ¿Qué nos puede ayudar a superar los miedos en la vida? ¿Qué nos puede ayudar a lograr que quienes nos rodean superen los miedos?
Todo depende de nuestra actitud. Los miedos, la mayoría de las veces, son impedimentos. Nos bloquean, y nos impiden seguir adelante. Por eso hay que mantenerlos a raya. Claro que una cierta dosis de miedo es necesaria para mantener la compostura y no hacer locuras. Hay que mantener el mido, pero sin dejar que nos eclipse. Ser prudente y cuidadoso. 
Empezando por nosotros mismos es la mejor forma de conseguir que los demás superen sus miedos. La liberación de las ataduras es contagiosa.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El miedo


Hoy tuvimos nuestra segunda clase de Religión del curso. Nos llevaron hasta la sala de representaciones, donde hay un proyector, y nos pusieron una película: Intocables.

El pasado día, Checa nos comentó que esta película tenía que ver con el hecho de que muchas veces el miedo nos bloquea. Hay que saber fluir y deshacerse de ese miedo que nos impide conseguir nuestras metas en la vida. Esta película es un claro ejemplo de que, venciendo ese miedo, se pueden conseguir grandes cosas.

Sin embargo, yo discrepo un poco en ese asunto. En la película, el protagonista (Philippe) no parece tener miedo alguno. Es más, en cierta ocasión dijo que el servicio que Driss le ofrecía era exactamente lo que él quería: falta de compasión. Creo que eso no es tener miedo.
El próximo día seguiremos viendo la película.

¡Hola!

Hola. Me llamo Ana, y hoy tuvimos nuestra primera clase de religión del curso. Sinceramente, la esperaba con ganas.
Tuve que decidir entre religión y atención educativa hace ya bastante tiempo. No dudé mucho al escogerla; pensé que me sentiría un poco más como en casa, ya que vengo de un colegio de monjas Dominicas. No me arrepiento en absoluto. Fue una clase preciosa. Yo ya conocía de vista al cura que nos da religión este año, y hasta mis oidos habían llegado cosas maravillosas sobre él. Hoy pude comprobarlo, y puedo decir que estaban en lo cierto. Es una persona encantadora que hace las clases de religión amenas y, sobre todo, reflexivas. La verdad es que se agradece una clase como ésta durante la semana, que suele estar llena de tareas, estudios y la tensión típica de primero de bachilerato. Es una clase en la que podemos evadirnos de nuestro día a día y mirarnos un poco por dentro. Conocernos mejor.
¿Y para qué este blog? Checa nos comentó que creáramos un blog para ir comentando las clases día a día. Me pareció una forma distinta de evaluar religión, y me gustó la idea. Pues bien; este es el mío.
¡Hasta la próxima entrada!